Viajes

Festejando a Doña Madre en París

No fue el 14 de julio, ni la posibilidad de que ganen el Mundial, el motivo por el cual hice este viaje.  Doña Madre y yo habíamos soñado hacerlo juntas —ojalá algún día lo hagamos— y siendo su cumpleaños, opté por celebrarla de esta manera.

Parecía una locura planificar una escapada a la ciudad más popular del mundo —según las estadísticas, es la más visitada anualmente— y sólo estar un fin de semana. Pero este “pequeño sacrificio” era en honor a la mujer más importante de mi mundo, así que hice de tripas corazón [😜] y emprendí el viaje.

Location, location, location…

Al ser un viaje cortísimo para una ciudad tan grande, tenía que priorizar los lugares a visitar y localizar un alojamiento que quede relativamente cerca. En el caso de París, es fundamental elegir el arrondissement —barrio— adecuado. Si bien es cierto que el sistema de transporte permite conectar con toda la ciudad sin problema, recomendaría situarse dentro de los primeros quince.

Map of Paris 20 boroughs (arrondissements) & districts

Yo opté por AirBnb, y mi experiencia fue muy grata. Dí con una habitación en una residencia estudiantil del XV arrondissement, ciñéndome a mi máxima del low cost: no más de 25€ por noche.

 Oh là là!, el transporte…

Como lo mencioné antes, el sistema de transporte parisino es muy bueno —existen paradas de metro por doquier— pero también es, por momentos, confuso.

Versailles
¿Qué? ¿Este no es el aeropuerto? Disimula, Guidiana. Disimula.

Y en cuanto a confuso, me refiero a CONFUSO. Algunas líneas de metro son todo menos eso: una línea. Rumbos bifurcados, cambios de carril, tramos rectos combinados con circulares… No es mi intención espantar al futuro viajero, pero si algún lector ha planificado ir a París, que tome en cuenta este detalle. Les recomiendo organizar cada recorrido con tiempo extra para imprevitos.

[Entiéndase imprevistos ➡️ confundirse en el metro parisino.]

Yo casi perdí un tour y un vuelo. En el primer caso me salvé porque una mujer me sacó a jalones del metro para que haga el cambio de carril (yo le había explicado anteriormente a dónde necesitaba ir). Y llegué a tiempo al aeropuerto gracias al conductor del bus, quien al verme con maleta intuyó que me estaba bajando en la parada equivocada. Como verán —y contrariamente al estereotipo— la gente parisina es muy amable, así que no teman pedir ayuda.

Norma sagrada: no tomar un taxi en París, al menos que sea cuestión de vida o muerte. Se les irá la mitad del presupuesto.

Andiamo a mangiare! Ah, no; eso es italiano…

¿Cuál fue mi percepción de la comida? El primer día fui a la panadería ganadora del reconocimiento “Meilleure Baguette” 2018; o lo que es igual: la mejor marraqueta de París. Está localizada en Montmarte y déjenme decirles una cosa: hasta ese momento, no conocía lo que era pan. ¡Estaba deliciosísima! [🤤]

Por otro lado, para una de mis comidas principales, opté por el menú típico de cualquier brasserie: sopa de cebollas y un plato principal, que en este caso fue omelette de jamón. La sopa, brutal. El omelette no pasó a la historia. Y el pan para acompañar, no era la mejor baguette del 2018, definitivamente.

Otra de mis fantasías gastronómicas era probar escargots. La hice realidad el mismo día que había planificado mi visita al Louvre. De hecho, los comí en un lugar cercano, mientras esperaba las cinco de la tarde para realizar la visita guiada. Fueron seis ricos caracolitos. Rico, pero no espectacular. Tal vez en mi próxima visita mi paladar tenga mejor suerte.

Bailando can can en el Seine

Visitar una ciudad de semejante magnitud requiere dos predisposiciones mentales: el de la ligera desilusión, cuando algo incónico de la ciudad no corresponde al imaginario mental que te has hecho; y el del goce del frenesí desbordante, cuando la realidad supera la ficción.

Fue exactamente lo que experimenté: una ‘Mona Lisa’ que me meh vs una ‘Venus de Milo’ que me conmovió el alma; unos ‘Champs-Élysées’ que pasarán al olvido vs unos ‘Jardin des Tuileries’ que jamás olvidaré; un ‘Moulin Rouge’ que me dió lo mismo vs la frutería de la película Amelie que me hizo dar brinquitos de emoción.

Pero a fin de cuentas, este viaje fue realizado con la exclusiva intención de conmemorar a mi mamá a la distancia. Un homenaje que se resume así:

1 comentario en “Festejando a Doña Madre en París”

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