Viajes

Inesperadamente cautivada: Luxemburgo

Usualmente, viajo en un estado de arreglo personal impecable. Bañadísima, con ropa acolchada por el suavizante, bien peinada y fresca como una lechuga. Ya durante el viaje me iré destruyendo poco a poco, eso es lo de menos.

Pero este no fue el caso.

Una semana antes de mi planificada escapada Luxemburguesa, caí con un resfrío galopante (que me impidió dormir profundamente) y me salió una ampolla en el meñique del pie (que me tenía cojeando). Para agregarle dificultad a la hazaña, decidí salir con el tiempo justo (los vuelos de Ryanair no requieren tanta anticipación) para que al llegar al aeropuerto descubra que había dejado el pasaporte en casa. 🤦‍
Total, que entre ir y volver a “todo chancho”, cuando —mágicamente y por intervención divina— logré abordar, ya era un desastre andante.

A pesar del comienzo accidentado, ir a Luxemburgo fue una experiencia tan placentera, que agradezco haber tenido el acierto de elegirla como destino. Las razones:

🦁Luxemburgo es la ciudad más verde que he visitado. Quedé impactada por la naturaleza que rodea todo y a todos: árboles enormes, flores, arbustos… ¡Es maravilloso! Y lo último que habría imaginado a partir de la información previa con la que contaba.

🦁Información previa con la que contaba ➡️ Luxemburgo es una ciudad rica; una de las tres sedes de la UE y base europea de grandes transnacionales como Amazon y Microsoft. De hecho, los edificios de estas instituciones destacan del resto del paisaje por su modernidad e imponente arquitectura.

Comiendo manzana (madrileña) con la Golden Lady
Comiendo manzana (española) con la Golden Lady

🦁Ser una ciudad rica, implica ser una ciudad cara: una botella de la bebida más elemental llega a costar 3.90€, sin pizca de asombro del consumidor local. ¡Y ni hablar de la comida!
[Literalmente, porque tomando mis previsiones, me llevé alimentación desde casa. Soy una viajera de pocos recursos que debe ceñirse al low cost.]

🦁Luxemburgo es el único país del mundo en el que la monarquía es precedida por un duque, no por un rey.

🦁Tiene su propio idioma: el luxemburgués (es parecido al alemán, según dicen). También se habla alemán y francés, lo que quiere decir que son mínimamente trilingües. Ya lo sé, la envidia es inevitable. 👺 [Aunque para compensar, el gentilicio en inglés es Luxemburguer. 🤭🍔]

🦁La movida cultural es impresionante: mi visita coincidió con un festival de arte callejero —el Street Artimation— y la oferta de museos es sensacional. Iré tan lejos como a decir que las exhibiciones del MNHA me gustaron más que las del mismísimo Louvre. Así de buenos son.

Salas del Museo Nacional de Historia y Arte y del Museo de Arte Contemporáneo de Luxemburgo
Salas del ‘Museo Nacional de Historia y Arte’ y del ‘Museo de Arte Contemporáneo de Luxemburgo’.

🦁Además de la naturaleza, el paisaje lo componen las ruinas de las primeras fortalezas que se construyeron en la ciudad, y los icónicos tejados grises. ¡Es tan hermoso! Quizá por eso, fue el hogar elegido por el gran novelista Victor Hugo.
Mi viaje a Luxemburgo
Y como dato adicional: es la primera vez que llego de un viaje más descansada de lo que partí. Esta experiencia me renovó el espíritu y la recomiendo altamente.

4 comentarios en “Inesperadamente cautivada: Luxemburgo”

    1. ¡Muchas gracias! Es un placer compartir estas experiencias con la comunidad virtual.
      PD. Intentaré seguir mejorando con las fotos. Todavía me hacen renegar. XD

      Me gusta

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