¿Cómo funciona el web tracking o rastreo digital?

Web tracking o rastreo digital es la actividad que realiza un sitio web cuando utiliza  herramientas de software para controlar sus visitas y construir un perfil a partir de tu comportamiento en línea.

Durante la navegación,  estos sitios acceden a datos como la dirección IP, logs, parámetros de búsqueda, fecha y hora, preferencias, especificaciones de tus dispositivos, características del navegador, resultados de la búsqueda, publicidad que se ha mostrado, clicks realizados e identificador de la cookie. Con estos datos, a cada usuario se le asigna un perfil.

En algunos casos, como Google y sus servicios complementarios —correo electrónico, blogs, etc— acceden a información sobre tu sexo, edad, ingresos económicos y localización geográfica. También se realiza un registro de las actividades en red, comunicaciones, movimientos, historiales de lectura, compras, transacciones electrónicas, participación en foros, redes sociales, blogs, etc.

Y si es necesario, comparten tu información con terceros, con el fin de construir un perfil tuyo más completo, o más preciso. Este perfil es almacenado en ficheros denominados ‘server logsy se conserva durante amplios periodos de tiempo.

Pero, ¿cómo lo hacen?

Pues existen alrededor de 2.800 tecnologías distintas para asegurarse la recolección de datos de más de los más de 8 millones de usuarios. Las más utilizadas son: fingerprinting de tu ordenador y cookies insertadas en tu navegador.

Browser Fingerprinting

Fingerpinting consiste en identificar al usuario mediante un dibujo fotográfico que se realiza del navegador. Sin su consentimiento y  sin informarle al respecto.

A nivel técnico, es la tecnología de rastreo más sencilla y es prácticamente inevitable. El servidor de contenidos necesita acceder a la información del usuario para mostrar la disposición más adecuada a su dispositivo. Sin embargo, está en manos del usuario configurar su navegador de modo que  brinde sólo los datos extrictamente necesarios.

Cookies

Una cookie es una pieza de código enviada a un navegador web y —detrás de escenas— reenviada a la web de acogida cada vez que visitas ese sitio. Funciona como un dispositivo de almacenamiento de datos instalados en tu ordenador, que puede ser utilizado y recuperado por la entidad responsable de la instalación.

Es necesario distinguir entre las cookies de sesión, que se emplean para almacenar información que solo interesa conservar para la prestación del servicio solicitado; y las cookies persistentes, que almacenan continuamente datos durante un periodo definido por el responsable de la cookie, y que puede ir de unos minutos a varios años.

Un negocio más que rentable

El comercio de cookies genera —sólo en Estados Unidos— alrededor de 35.000 millones de dólares al año. Las principales compañías que realizan tracking de datos —Facebook, Google, Microsoft, etc—  se oponen duramente a la regulación, por lo que se autoregulan a través de la European Interactive Digital Advertising Alliance.

¿Cuál es la filosofía de esta “alianza? Para muestra las palabras de Chuck Curran, su ex presidente: “las compañías tienen derecho a tus datos aunque elijas que no sean utilizados para perfilar tus avisos publicitarios”.

Las compañías que recolectan la información y construyen los perfiles para venderlos a terceros son conocidas como Data Aggregators. Mediante el Cross-Device o Context Technology se vincula todos tus dispositivos y navegadores trackeados a un perfil común. AdRoll, Gravity, LeadLander, Dataium, Meteor Solutions, [x+1], Rapleaf, KISSmetrics, Blueka son las empresas más grandes del comercio de datos.

Pero, el encuadramiento en perfiles no sólo afecta la dignidad de los usuarios, sino que, mediante algoritmos, establece diferencias entre ellos. Estas diferencias implican un riesgo de discriminación de cualquier tipo. Y lo que es peor: las grandes compañías están tomando decisiones por los usuarios, afectando de manera significativa su experiencia en línea.